martes, 14 de abril de 2015

Eduardo

Una vez más te encuentras perdiendo en esta puta vida. Aún te preguntas cuanto tienes que remarla para llegar a la orilla, sin parecer un cuerpo moribundo y consumido por las aguas de la turbia mente.
Las telarañas  recubren cada vez más mi corazón. Quién sabe qué podrá desprender tanto abandono. Las esperanzas me parecen una mentira, me parece esa excusa  para mantenernos expectante de lo que pase. Aunque lo que pase sea una total tragedia o una fatal felicidad. Pero la esperanza es ese in-paz sin sentido. ¿Tanto tenía que esperar?...  El ‘’ vivir el hoy’’ no tiene nada que ver con negar los sentimientos, con pensar que todo se va a transformar a medida que avanzamos. Si se siente algo se va a sentir desde el primer momento. Desde ese pequeño fragmento de tiempo en donde nuestras vidas rozan con otras vidas. No estoy hablando solo y precisamente de PERSONAS. Oh, las personas y su eterno juego con el tiempo. Con sus absurdas excusas del mañana y de las promesas. Qué lamentable suenan algunas veces, renunciando a todo por el orgullo. Matando, matándose.


Entre este cigarro y yo, solo hay una relación relajante. Creamos este escape por algo. Porque vivimos más solos que acompañados. Y con el humo escapo un poco más a un final. Porque empañamos los vidrios para que no puedan ver lo que somos.  Por ahí decía un ser muy sabio ´´Un muro aún cubierto de flores, sigue siendo un muro’’. Y pese a todo, nos seguimos engañando, pensamos que es hermoso. Me encantaría que esa palabra podría dejar de ser tan subjetiva. ¿Cómo puede ser hermoso un muro? Ese que te prohíbe avanzar, que no te deja seguir por dónde debes seguir, ni saber qué podría haber sido de tí si podías llegar al otro lado. Y esa es la real y la fatal e inevitable muerte. Pero moriste , de verdad , porque no cruzaste el muro. Y me refiero a la muerte física. Porque cuando es la enseñanza la que nos mata, es porque algunas veces debemos morir y volver a nacer, nuestro espíritu regresará siempre. Dejará todo atrás y nos entregará un nuevo comienzo.Y no tiene nada de malo dejar el pasado bien encajonado y cerrado para nunca más tenerlo que ver. No hay por qué cargar con todo eso. Me libero y sigo andando. Pero con un muro no podemos y nos caemos, pero seguimos viviendo, al menos en la palabra, en la letra y en el abrazo. En cada aroma a café , en el recuerdo.
Se desliza entre mis manos un cigarro, uno de mis muros. Como el tuyo, muy tuyo y fatal.






                    ''-Es grave, no?. Yo, que fumaba cinco paquetes. 

-Sabés lo que descubrí? -me dijo-. Que en realidad uno hace todas las cosas por el placer de fumar. Para qué se mete uno en el mar? Para qué charla uno con los amigos? Para qué lee uno? Para qué escribe? Para qué hace uno el amor?. -El goce está en el cigarrillo -decía-. La ceremonia es esa. Y se reía.'' 


Más fuerte que cualquier tristeza o dictadura, Días y noches de amor y de guerra, Eduardo Galeano.

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