¿Qué es lo que no puedes sentir?
Tienes los ojos clavados a la pantalla
y la mente perdida entre los anuncios.
Esos anuncios,
que venden las almas de los pobres
por dos ,tres, litros que te inyectas de cafeína.
Ahí yaces entre los desertores de la conciencia,
entre los que ignoran y ruegan a dioses terrenales
porque aquella mujer desabroche esa camisa
o el bretel si es que se anima.
Ya no sabe usted como hacer
para saciar el morbo que le causa aquella sed.
que en su imaginación ya no anida.
que en su imaginación ya no anida.
La has perdido sin saber,
por ser un fiel consumidor de los sueños de propaganda
que te hace pensar que algún día
pegara la suerte de la llamada.
Te veo errado, equivocado,
tan entregado a la ignorancia.
Que hasta me provoca lamento saber
que alguien que una vez un sabio fue
se volvió un fiero viejo televisado,
metiendo su cabeza en la caja
que de la vida lo ha despojado.
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